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Mi historia con el Yoga

Comencé mi práctica de yoga a los 22 años durante mi primer trabajo como arquitecta en mi ciudad, Caracas, Venezuela, cuando fui con una compañera de trabajo y amiga a una clase. Fue amor a primera vista. Nunca fui sido una persona deportiva, así que me encantó descubrir una actividad física con la que me sentía realmente cómoda.

Ser parte de una comunidad

Me apunté a todas las clases gratuitas que pude encontrar en parques y espacios públicos, hasta que decidí que era hora de "ponerme seria" y unirme a un estudio. Después de probar varias escuelas y estilos, descubrí el estilo Anusara. Tengo hermosos recuerdos de ese período, porque era un pequeño estudio donde todos se conocían y solíamos tomar té y conversar un rato después de la clase. Todo esto era muy nuevo para mí, realmente me sentía parte de una comunidad. Por otro lado, el enfoque en la alineación a través de sugerencias e instrucciones muy específicas me hizo muy consciente de mi cuerpo de una manera que nunca antes había experimentado. Mejoré mi postura y mi respiración en poco tiempo.

Dejarme fluir

Después de un tiempo quise algo más movido, y me encontré con el estilo Vinyasa Flow. Del Anusara traía la alineación exacta para cada postura, pero la fluidez del Vinyasa hizo que fuera más fácil enfocar mi atención en la práctica en lugar de en mis pensamientos constantes - ¿Ya mencioné que soy una overthinker total? - Empecé a notar que me sentía mucho más tranquila y los pequeños "problemas" que había tenido durante el día no me importaban tanto después de la clase. Recuerdo que durante el día esperaba con emoción a que llegara la hora de la clase.

Aprender enseñando

En 2016 me mudé a Berlín. Para ese momento, tenía ya varios años pensando en convertirme en profesora de yoga, pero había una voz interior que no me permitía ni siquiera buscar información. Creía que era demasiado caro o que no tenía el tiempo o simplemente que no era para mí. La experiencia de la migración y todo lo que la acompaña me hizo darme cuenta de la mala relación que tenía conmigo misma, siempre auto-exigiéndome más y culpándome si algo no salía como esperaba. Con la ayuda de muchos libros, podcasts, terapia y la práctica de yoga, aprendí a observar mis pensamientos y a separarme de ellos, pude ver más posibilidades para mí y elegí tener el control de mi mundo interno. Decidí que necesitaba compartir esto con cualquiera que lo necesitara y a la vez aprender de sus historias, así que... ¡aquí estoy!

Learning from Others

Since then, I've expanded my knowledge with several teacher trainings:

200h Vinyasa and Hatha Flow Training

Yoga ist... Berlin, with Cécile Guyomard

20h Yin Yoga Basis Training

Yoga Circle Akademie, with Kathrin Knauth

300h Ashtanga, Hatha and Vinyasa

Bali Yoga School, with the Himalayan Yoga Association

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